sábado, 12 de junio de 2010

Los Árboles Genealógicos Viven En Cada Uno De Nosotros

“El daño se transmite de generación en generación: el embrujado se convierte en embrujador, proyectando sobre sus hijos lo que fue proyectado sobre él, a no ser que una toma de consciencia logre romper el círculo vicioso. No hay que temer hundirse profundamente en uno mismo para enfrentar la parte del ser mal constituido, el horror de la no realización, haciendo saltar el obstaculo genealógico que se levanta ante nosotros como una barrera y que se opone al flujo y reflujo de la vida.

En esta barrera encontramos los amargos sedimientos psicológicos de nuestro padre y de nuestra madre, de nuestros abuelos y bisabuelos. Tenemos que aprender a desidentificarnos del árbol y comprender que no está en el pasado: por el contrario, vive, presente en el interior de cada uno de nosotros. Cada vez que tenemos un problema que nos parece individual, toda la familia está concernida. En el momento en que nos hacemos conscientes, de una manera o de otra la familia comienza a evolucionar. No sólo los vivos, también los muertos. El pasado no es inamovible. Cambia según nuestro punto de vista.

Ancestros a quienes consideramos odiosamente culpables, al mutar nuestra mentalidad, los comprendemos en forma diferente. Después de perdonarlos debemos honrarlos, es decir, conocerlos, analizarlos, disolverlos, rehacerlos, agradecerles, amarlos, para finalmente ver el “buda” en cada uno de ellos. Todo aquello que espiritualmente hemos realizado podría haberlo hecho cada uno de nuestros parientes. La responsabilidad es inmensa. Cualquier caída arrastra a toda la familia, incluyendo a los niños que están por venir, durante tres o cuatro generaciones.”

Alejandro Jodorowsky en “La danza de la realidad”

sábado, 5 de junio de 2010

De la Conciencia y el Conocimiento

Hay muchas cosas importantes en tu vida, pero sólo una importa absolutamente.

Importa que tengas éxito o fracases a los ojos del mundo. Importa si tienes o no tienes salud, si has recibido o no una buena educación. Importa si eres rico o pobre; ciertamente, establece una carencia en tu vida. Sí, todas estas cosas tienen importancia, una importancia relativa, pero no importancia absoluta.

Hay algo más importante que cualquiera de estas cosas: encontrar tu ser esencial más allá de esa entidad efímera, del efímero yo personal.

No encontrarás la paz reordenando las circunstancias de tu vida, sino dándote cuenta de quién eres al nivel más profundo.
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Necesitas tiempo para la mayoría de las cosas de la vida: para adquirir nuevas aptitudes, para construir una casa, para especializarte en una disciplina, para prepararte una taza de té.... Sin embargo, el tiempo es inútil para la cosa más esencial de la vida, para la única cosa que importa: la autorrealización, que significa saber quién eres más allá del yo superficial; más allá de tu nombre, de tu forma física, de tu historia personal, de tus historias. No puedes encontrarte a ti mismo en el pasado o en el futuro. El único lugar donde puedes encontrarte es en el Ahora.

Los buscadores espirituales buscan la autorrealización o la iluminación en el futuro. Ser un buscador implica necesitar un futuro. Si lo crees así, entonces esto se vuelve verdad para ti: necesitarás tiempo hasta que llegues a darte cuenta de que no necesitas tiempo para ser quien eres.
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Cuando miras un árbol, eres consciente del árbol. Cuando tienes un pensamiento o sentimiento, eres consciente de ese pensamiento o sentimiento. Cuando tienes una experiencia placentera o dolorosa eres consciente de esa experiencia. Estas declaraciones parecen ciertas y evidentes; sin embargo, si las examinas de cerca descubrirás que, sutilmente, su propia estructura contiene una ilusión fundamental, una ilusión inevitable cuando se usa el lenguaje. Pensamiento y lenguaje crean una aparente dualidad y una persona separada donde no la hay. Lo cierto es: tú no eres alguien que es consciente del árbol, del pensamiento, del sentimiento o de la experiencia. Tú eres la conciencia en la que -y por la que- esas cosas aparecen. Mientras vives tu vida, ¿puedes ser consciente de ti mismo como la conciencia en la que se despliega todo el contenido de tu vida?
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Dices: «Yo quiero conocerme a mí mismo.» Tú eres el «yo». Tú eres el Conocimiento. Tú eres la conciencia por la que todo es conocido. Y eso no puede conocerse a sí mismo; eso es si mismo.

No hay nada que saber más allá de esto, y sin embargo todo conocimiento surge de ello. El «yo» no puede convertirse en un objeto de conocimiento, de conciencia.

De modo que no puedes convertirte en un objeto para ti mismo. Por eso mismo ha surgido la ilusión de la identidad egótica, porque mentalmente has hecho de ti mismo un objeto. «Eso soy yo», dices. Y empiezas a tener una relación contigo mismo, y te cuentas tu historia a ti mismo y a los demás.
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Conociéndote como la conciencia en la que ocurre la existencia fenoménica, te liberas de la dependencia de los fenómenos, te liberas de la búsqueda del yo en situaciones, lugares y estados. En otras palabras: lo que ocurre o deja de ocurrir ya no es tan importante. Las situaciones pierden su gravedad, su seriedad. Un ánimo juguetón entra en tu vida. Reconoces que este mundo es una danza cósmica, la danza de la forma, ni más ni menos.
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Cuando sabes verdaderamente quién eres, vives en una vibrante y permanente sensación de paz. Puedes llamarla alegría, porque la alegría es eso: una paz vibrante de vida. Es la alegría de conocerte a ti mismo como la esencia de vida antes de tomar forma. Eso es la alegría de Ser, de ser quien realmente eres.

miércoles, 5 de mayo de 2010

CONOCERSE A SI MISMO

El conocerse a sí mismo podría suponer un asunto interesantísimo para algunas personas, y para otras, un tema algo abstracto y difícil de comprender, requiriendo mucho esfuerzo y concentración para su cabal conceptualización.


Cuando hablamos de conocernos a nosotros mismos, no está referido al conocimiento que debemos tener acerca de nuestro cuerpo carnal. Tampoco se refiere a nuestros gustos o deseos por las cosas materiales o físicas; ni el nivel de aceptación o grado de conformidad con las cosas y situaciones que percibimos con los cinco sentidos.

En otras palabras, algunas personas podrían pensar y creer que se conocen a sí mismas cuando dicen: “yo soy muy calmado, pero si me sacan de mis casillas, soy capaz de arrasar con todo”. Otros pueden decir: “si alguien me lastima, me resiento mucho y no olvido fácilmente”. Otros pueden decir: “Si alguien me da un golpe, yo le devuelvo dos golpes”. Y así por el estilo.

No nos engañemos, eso no es conocerse a sí mismo, es tan solo saber cómo es nuestra actitud y reacción ante determinados estímulos. Sólo es conocer la forma en que nos manifestamos basados en hábitos y costumbres adquiridas. Saber cómo es nuestro carácter y personalidad no significa que ya tenemos verdadero autoconocimiento.

Conocernos a nosotros mismos es mucho más profundo. Es saber quiénes somos realmente, y qué somos en verdad. Al respecto, tengo la firme convicción de que somos hijos de Dios y por lo tanto, seres espirituales. Nuestra verdadera Esencia, Alma o Yo Verdadero, es la fuerza y energía vital que comanda y da vida a nuestro cuerpo carnal.

Somo la máxima autoexpresión de Dios, dotados de su: sabiduría, amor, vida, provisión, alegría y armonía infinitas. Estas virtudes podemos manifestar y concretar en nuestra vida diaria mediante el adecuado uso y dominio de nuestra mente consciente y subconsciente.

A partir de este autoconocimiento, podemos ser mejores seres humanos, mejores padres, mejores hijos, mejores amigos, mejores líderes, etc. Podemos entender y comprender mejor a los demás, podemos saber cómo triunfar y alcanzar éxito en nuestra vida, ser felices y dar felicidad a los demás.

La confianza en las propias acciones y en el propio punto de vista, encaminan nuestros sentidos hacia una sola dirección y ponen esmero y voluntad en hacer que se concrete.

Por otro lado, es muy importante también el autoconocimiento. El conocerse a sí mismo, le traerá amplios beneficios, ya que podrá controlarse y saber como actuar en diferentes ocasiones.

Ambos, la confianza en uno mismo y el conocerse a sí mismo, juegan de la mano en el camino del éxito, y se podrían considerar los primeros pasos. Es como cuando un infante aprende a gatear y luego a caminar.

Sun Ztu dijo “conócete a ti mismo, y estarás seguro en cualquier batalla”. La grandeza del autoconocimiento radica en poder dirigir la mente subconsciente y la fuerza espiritual en la dirección que queramos. El conocerse a sí mismo le permitirá potenciar sus fortalezas y reforzar sus debilidades. Haga caso a Sun Tzu e invierta tiempo en la ciencia del autoconocimiento.

martes, 27 de abril de 2010

LA BUSQUEDA DE LA FELICIDAD

Habíamos dicho que el sendero a la felicidad es un camino que oscila entre la alegría de aceptar las cosas, de experimentar el estar vivo, el ser parte del universo, y ese otro estado que impulsa al cambio, a la superación, a moverse hacia otros niveles mayores de armonía y realización. Dijimos que el equilibrio entre estos dos estados era la clave para la armonía individual, pero estas fuerzas, estas tendencias que los seres humanos manifiestan, son traslapadas y trabajadas indistintamente en sus mentes, por lo que, ni experimentan un estado de paz y armonía permanente, ni tampoco pueden sostener un impulso evolutivo permanente; de esto se deriva, en primera instancia, un estado de infelicidad o insatisfacción continuo, y por la otra, una incapacidad para alcanzar mayores estados de armonía.

Ambos factores son importantes: por un lado, la capacidad para apreciar la vida y todas sus manifestaciones, la capacidad de maravillarse de la creación, de sí mismo, de los demás y de todas las cosas que nos rodean, es un derivado de la aceptación del mundo tal cual es y de la comunión que el ser establece con la naturaleza; pero, por la otra parte, al no ser capaz de mantener un impulso continuo y sostenido hacia un ideal, le impide al hombre dedicar todas sus fuerzas hacia el cumplimiento de sus realizaciones, de sus metas personales, y por lo mismo, ese oscilar, esa indecisión, lo mantiene estancado en el mismo estado en que se encuentra, que, combinado con la infelicidad que manifiesta, da como resultado a un ser con conflictos.

La esencia de la felicidad.
La búsqueda de la felicidad no debe de estar encaminada a lograr ciertas cosas, ni debe ser entendida como un estudio largo para la comprensión de algunos conceptos, la felicidad es como un despertar, es instantáneo y no requiere preparación previa; la felicidad es un estado de conciencia que se alcanza por momentos en todos los seres humanos, pero debido a las mentes inquietas y a los corazones no entrenados, esos estados son momentáneos, de muy corta duración y, desgraciadamente, involuntarios, el individuo, incluso, ni siquiera llega a sospechar que por instantes ha tenido momentos de felicidad y que esos estados pueden expanderse a medida que se entrena a permanecer por más tiempo en esa armonía.

Dónde nace la felicidad.
La dinámica de los procesos mentales dificulta al hombre percibir el presente como el único estado de conciencia que es capaz de concederle la felicidad; dado que la felicidad nace de la comunión que establece el ser humano con el entorno, por necesidad, esto se logra únicamente cuando se vive el presente. Aun cuando la persona puede experimentar o reexperimentar momentos armónicos cuando evoca algunos recuerdos dulces de su pasado, o bien cuando sueña algunos hechos de su futuro, la felicidad la experimenta en su presente, aunque para esto haya tenido que recurrir, o a experiencias pasadas o a sus sueños futuros; en esos casos, aunque la emoción es genuina, los recursos de los que se ha valido no le ayudarán a que esos momentos de felicidad puedan ser provocados a voluntad e incluso puedan realmente transformar su vida, no dejan de ser herramientas, instrumentos y habilidades que funcionan a manera de mecanismos de defensa, para evadir, tal vez, un presente que lo reta continuamente a resolver los problemas que posee.

Sin embargo, en esta búsqueda, cuando el ser humano alcanza cierta edad y siente mermadas sus capacidades para modificar, tanto su vida personal, como el entorno en que se mueve, su mente busca, cada vez más frecuentemente, los recuerdos de su pasado, se refugia en un pasado que ya no existe, y decimos entonces, que la persona ha renunciado a vivir; en definitiva esto es un problema, porque incapacita a la persona para seguir resolviendo los problemas cotidianos. Vivir en el pasado o en el futuro es perderse la oportunidad de seguir evolucionando y poder apreciar, en toda su dimensión, la maravillosa vida que se mueve alrededor nuestro.

Cómo ser un instrumento de Dios en la tierra.
Hacer la comunión con la vida que nos rodea, es comprender las fuerzas divinas que se mueven, impulsan y transforman la naturaleza, es entender los designios divinos alrededor nuestro, es fundir nuestras voluntades con las voluntades divinas que se están manifestando en cada una de las cosas creadas. De ese estado de comunión perfecta con la creación, nace un nuevo estado de actividad creadora permanente; sólo el ser que ha logrado establecer la completa comunión con la naturaleza, podrá trabajar en completa actividad creadora, manifestando una armonía interior y exterior evidente para todos; sus palabras y sus acciones serán congruentes con sus pensamientos y sentimientos, su vida será una bendición de Dios trabajando en su nombre en medio de los seres humanos, su mirada será la mirada de Dios, y sus palabras, la voluntad divina expresada por un ser humano.

Técnicas para encontrar y expander la felicidad.
¿Cómo lograr que estos estados puedan ser reproducidos a voluntad?. ¿Cómo lograr que los momentáneos chispazos de armonía personal que todo ser humano experimenta en sus vidas, puedan ser controlados, evocados y expandidos, para hacerlos nuestro permanente nivel de conciencia?. Esta es, sin duda, una de las grandes búsquedas de la humanidad en todas las épocas. Lo que yo me propongo con este trabajo, es, precisamente, presentarles algunas técnicas que pudieran servirles para este propósito:

Vivir en la emoción de vivir.
Vivir en la comprensión de que Dios está con nosotros.
Vivir trabajando en la Voluntad Divina.
Son algunos de los múltiples frutos que se alcanzan cuando se ha logrado dominar ese estado de conciencia.

Bendición a todas las madres del mundo.
Así pues, hoy, en una fecha tan especial para todos ustedes, (el día de las madres en México) quise traerles este regalo, las claves para encontrar la felicidad de una manera sencilla y práctica. Quisiera también agregar, aunque tal vez mis palabras lleguen fuera de tiempo, a los hogares de todas las madres que han escogido éste como su camino en la vida, que todo mi amor y mi respeto hacia ustedes, es tan sólo un pequeño presente para la sublime misión que ustedes mismas han elegido para cumplir en la tierra. El apostolado de una madre, que hace suya la misión de educar y preparar para ser felices a sus hijos, es la más noble tarea que un ser humano pueda emprender en su vida, y quiero decirles, que ese amor que ustedes sienten por sus hijos, es la fuerza más grande y maravillosa que Dios ha creado para todos nosotros, una fuerza que mueve los mundos, una fuerza que da cohesión a los átomos, una fuerza que arrastra tormentas y aquieta los océanos.

Mis bendiciones eternas, mi gratitud a todas las madres del mundo, que en su apostolado puedan encontrar la más alta realización como seres humanos. Que Dios las bendiga.

Fuente: El Camino hacia la Felicidad, por la Maestra Kuan Yin - difundido por la Ciudad Virtual de la Gran Hermandad Blanca

miércoles, 21 de abril de 2010

La sociedad del conocimiento

Estamos evolucionando, no solo en lo personal sino tambien en lo empresarial.
Este video habla sobre ese cambio, un enfoque al que debemos prestar atencion.

jueves, 15 de abril de 2010

Déjate llevar

¿Quieres lograr la paz interior, plenitud en tu vida y felicidad definitiva?

Sólo es cuestión de sembrar tu mente de ideas positivas

Nuestra mente sólo es útil si está llena de pensamientos y sentimientos que nosotros mismos elegimos y queremos. No nos hace bien si está saturada de respuestas que no hemos revisado sobre los acontecimientos del pasado. La escritora británica Tzivia Gover, estudiosa de las filosofías espirituales y místicas, y autora del libro Tómese la vida con calma, asegura que no somos conscientes ni de la mitad de los pensamientos que almacena nuestra mente, sin embargo todos ellos manejan el modo como nos sentimos y actuamos.

¿Quieres lograr la paz interior, la plenitud en tu vida y la felicidad definitiva? Sólo es cuestión de sembrar tu mente de ideas positivas, y Tzivia Gover te propone estos sencillos ejercicios para lograrlo:

Escucha tu propio silencio. Una forma de meditación consiste en escucharte profundamente. Encuentra un tiempo y un lugar para sentarte tranquila y en silencio unos veinte minutos. Permite que tus oídos se abran y se relajen. Intenta captar el sonido más leve que seas capaz de escuchar, puede ser la ropa que está en la lavadora. Sigue escuchando, oye la electricidad a través de sus cables. Continúa y escucha el latido de tu propio corazón. Sigue escuchando.

Aprende de tu respiración. Cada vez que exhalas, te dejas ir y confías intuitivamente en que viene otra inhalación que te mantendrá viva. Sin embargo, muchas veces nos pasamos la vida entera codiciando, aferrándonos a las cosas, apretándolas tan fuerte que casi las estrangulamos y les quitamos la vida, incluso aquellas que no son esenciales o que nos perjudican. Escucha tu respiración y hazle caso al mensaje que te transmite: déjalo ir que existe mucho más.

Observa tus pensamientos. Intenta observar el punto donde un pensamiento termina y empieza el siguiente. Empezarás a ver tus pensamientos uno tras otro. Ahora intenta percibir el espacio que hay entre ellos. Sé consciente de que ese espacio aumenta poco a poco, pero no te obligues a expandirlo, sólo obsérvalo. Cuánto más practiques ver ese intervalo entre pensamientos, más se irá estirando este espacio de forma natural. Así podrás ir vaciando tu mente para poder volver a llenarla de un modo consciente.

Sé consciente de tus sentidos. Presta atención a todo lo que experimentas. Los cinco sentidos son tus ventanas al mundo, a su belleza, a una vida complaciente y llena de significado. Tus ojos te traen el verde de las hojas o el perfil majestuoso de las montañas. Tus oídos te dan la música, los cantos de los pájaros, la voz de tu amado. Tu olfato hace que algunos alimentos y personas te parezcan irresistibles. Tu piel te permite deleitarte con la sensación del agua, con un abrazo. El gusto te permite descubrir a qué sabe una fresa o una naranja.

Engrandece lo bueno. Tus pensamientos tienen el poder de influir en tus comportamientos y experiencias. Los pensamientos son energía que se transmite a los demás y que regresa a ti, aumentando o disminuyendo la alegría y el amor que hay en tu vida. Por lo tanto, concentra tu mente en pensamientos positivos, en tener siempre gratitud y en apreciar la belleza de los pequeños detalles cotidianos pero invaluables, como poder tener a diario tus alimentos.

Practica la aceptación perfecta. Mantente atenta y dedicada al momento presente, comprometida con el aquí y ahora. Para ser completa, no necesitas que suceda nada, sino que aceptes este momento tal como es, porque ahora mismo no existe nada más que debas tener. Esto no significa no tener desafíos, porque puedes practicar la aceptación y seguir trabajando para mejorar y actuar contra las cosas injustas o incorrectas, pero tómalo todo como un momento perfecto.

Cambia tus creencias. Haz una lista de tus propios pensamientos respecto a quién eres tú. Durante años has escuchado mensajes negativos que quedaron incrustados en tu mente. Si te han dicho que eres egoísta, sustituye ese viejo insulto por una verdad que te reafirme, como me amo a mí misma y extiendo este amor a todos los que me encuentro. Si te han lavado el cerebro para que creas que eres inútil, encuentra un pensamiento nuevo para programar tu cerebro: disfruto del tiempo y me relajo para llenarme de energía. Repite tus nuevos mensajes positivos diez veces seguidas al menos tres veces al día, durante el tiempo que necesites, hasta que se vuelvan una creencia.

Semillas de Luz

miércoles, 14 de abril de 2010

About Therapeutic Tarot

If our intention is to help people to live happier lives we need to work with them in order to improve their capacity of making conscious decisions about every aspect of their lives.


We create our external reality based on our decisions. We make our decisions based on our beliefs and conduct patterns. This means that we are the creators of the lives we have.

The first obstacle is the reluctance to change the beliefs and patterns of conduct that no longer serve them.

All of us have the potential to achieve our goals and dreams and to be happy.

It becomes necessary to guide people to change the patterns of thinking so they can change the patterns of conduct that no longer work for them, in that way, the vicious circles of action-reaction will end, with a result more efficient and liberating than limiting ourselves to offer predictions.

Therapeutic Tarot will not give a prediction about achieving happiness or goals. Therapeutic Tarot is not interested in the facts, but in the individual that is living the facts. Therapeutic Tarot does not intend to reveal new facts, but to help the person to understand what he/she already knows, most of the times, at a subconscious level.

Therapeutic Tarot is an instrument that tunes the individual into his/her essence, identifies and helps to resolve the patterns of conduct that are hindering his/her fulfillment as a human, it reveals the aspects that need to change, and suggest attitudes that he/she can take to improve in every aspect.

This vision places the consultant in the center of his/her world, creating his/her destiny, the consultant is responsible of his/her live and will no longer perceive himself/herself as a prisoner of external forces, people or situations.

Article replicate of Veed Pramad